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07 | Noviembre | 18

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CONSIDERACIONES SOBRE LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LA ESCUELA

Lic. Julio  Navarro Sanz
Rector General Col. San Luis Gonzaga. Mendoza
 
Los cristianos decimos "sí a la educación sexual en la escuela", y tenemos una mirada sobre la sexualidad que resulta un aporte muy valioso para la sociedad. A su vez debemos reconocer que muchas veces este “sí a la ESI” ha sido timorato y en repetidos casos hipócrita. Frecuentemente la Buena Noticia de la sexualidad ha quedado sepultada por comprensiones alienantes que nos ponen en un lugar de descrédito para anunciar nuestra comprensión de la sexualidad humana.

Estamos desafiados a expresar nuestra posición y nuestra disconformidad ante cualquier pretensión de imposición de una determinada concepción en la que se desconozca el rol primero de la familia en la educación de sus hijos. Y con igual o mayor fuerza tenemos que escandalizarnos, marchar y denunciar una educación sexual oscurantista, temerosa, negligente, deformante, culpógena y confusa, tantas veces presente en nuestras instituciones.

También demos reconocer y asumir que los 5 ejes dispuestos en la “ley ESI” tienen que enseñarse en la escuela aun cuando las familias se opusieran. Un ejemplo de esto: La prevención de abuso sexual. El nivel de abuso sexual a niños, niñas y adolescentes es alarmante, y en su gran mayoría ocurre en las familias. Tenemos que empoderar a nuestros niños para que se defiendan y prevengan. Aquí el Estado, por medio de la escuela, tiene un deber subsidiario - y urgente -.

Este celo de no permitir que el Estado en general y le escuela en particular “se meta con nuestros hijos”, no se comprende en un contexto en el cual el Estado y la escuela se está “metiendo con ellos” todo el tiempo. Concretamente con el desarrollo de un currrículum que nunca es inocuo, objetivo o aséptico, sino que por el contrario está siempre impregnado de ideas, posturas y concepciones. Alguna de ellas tanto o más sensibles que las relativas a lo sexual: mercado, políticas públicas, recursos naturales, concepción de justicia, etc.

Además debemos considerar el nivel de penetración de lo externo: Las nuevas tecnologías -y no tan nuevas- sumadas al incremento del tiempo que nuestros niños pasan sin sus padres, hace especialmente necesario educar, generar hábitos y fortalecer el conocimiento en materia sexual. Si no lo hace la escuela con profesionalismo lo harán -lo hacen- otros con pretensiones dañinas. Es ingenuo pensar que los chicos desconocen o demoran el acceso a información que sencillamente “se impone”.

Sobre la perspectiva de género:
La perspectiva de género brinda aportes importantes, saludables e innegables en la comprensión del desarrollo de la sexualidad humana.

Entre otras cosas enseña que la orientación sexual y la identidad de género no se elige, ni se modifica, y queda establecida en los primeros años de la infancia, por lo tanto su conformación acontecerá independientemente de nuestro abordaje. El tema está en qué hacemos con eso. Lo acallamos? lo ignoramos? lo patologizamos? lo demonizamos?

La perspectiva de género, se sostiene – es innegable – en una determinada cosmovisión antropológica. Es verdad que la misma tiene en ocasiones y en determinados grupos, pretensiones totalitarias o cuasi totalitarias. Pues será una buena ocasión para enseñar y desarrollar el pensamiento crítico, para tomar lo bueno criticar lo malo.

Cuando la perspectiva de género se hace ideología rígida estrecha y excluyente de otras miradas, corremos el riesgo de que el pensamiento dominante (individualismo liberalmercado y consumo son sus nombres), extirpe de la enseñanza de la sexualidad su vinculación con el amor, la donación de sí, la comunicación empática, la fecundidad biológica y existencial y el placer unido al vínculo con el otro -como otro y no como objeto de consumo-.

El artículo 5 de la actual ley 26.150 pone en valor el “contexto” y una cierta autonomía de las instituciones para adecuar los contenidos al propio “ideario”. Las investigaciones han comprobado que ambos aspectos están vinculados con mejores resultados en los aprendizajes de los alumnos. Negar el contexto y los idearios empobrecería la educación. Pero claro, la contracara de estos sería que las instituciones se escuden en el artículo 5 para sostener la no enseñanza de la sexualidad o permanecer en una comprensión reducida, empobrecida y poco seria de la misma, que sería no cumplir la ley. Entonces ¿Cómo resguardar el artículo 5 y garantizar la enseñanza de la educación sexual integral? Ojalá podamos lograr una cosa y la otra.

 
 
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